Saturday, November 9, 2013

    LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI


    Divertidísima película del mejor Álex de la Iglesia. Es ágil, fresca y trepidante.

    Trata de aquella creencia ancestral en la que lo femenino se asociaba con lo diabólico y pecaminoso y donde a las mujeres que destacaban por su personalidad, conocimiento, iniciativa e independencia se les acusaba de brujería y se les condenaba a la hoguera, y por supuesto también de aquellas que efectivamente la practicaban. Partiendo de esa premisa, se establece un paralelismo con mucha sorna y retranca, entre aquellas brujas de antaño y estas “brujas” modernas de hoy día y que podrían ser la tía, la mujer, la novia o la sempiterna suegra de uno.


    Se presenta a esta nueva mujer dominadora, fruto tal vez de la lógica justicia social que adeuda la historia de la humanidad a este género pero que, en algunos casos, ha dado como resultado una caterva de hombres desubicados y subyugados ante una mujer tiránica y dictatorial, imitando aquello más despreciable masculino y es que, al fin y al cabo, pertenecemos a la misma especie. De esta forma el espectador (hombre sobre todo y que aquí es una víctima) se podrá reconocer y sentirse identificado con ciertas situaciones domésticas, a pesar de desarrollarse dentro de un entorno semifantástico.


    Los dos protagonistas principales e ídolos de jovencitas Hugo Silva y Mario Casas están fantásticos, parece que a base de trabajar mucho se van a convertir en buenos actores y todo. Destacan incluso por encima de grandes como Terele Pávez y Carmen Maura.


    Digna de mención es la disparatada intervención de Santiago Segura y Carlos Areces, que hacen de las típicas “titas brujas” que todo el mundo tiene.


    Se pueden ver claros guiños a películas como “El Señor de los Anillos”, con criatura Golum incluida y momentos que nos pueden recordar a filmes de Robert Rodríguez como “Abierto hasta el amanecer”.


    El último tramo se hace un poco largo y se convierte en la típica orgía de tiros a la que Álex de la Iglesia nos tiene acostumbrados, pero el global de la película es bastante bueno.


    Muy recomendable para pasar un rato divertido. Las chicas deben tomársela con mucho sentido del humor, tal y como está concebida.


    28/10/2013


    CANÍBAL


    Muchos eran los alicientes para acudir a ver esta obra de Manuel Martín Cuenca. Película ambientada y rodada íntegramente en Granada, proyectada en la única sala de cine tradicional de la ciudad (Cine Madrigal) y coloquio-presentación del propio director en dos de las sesiones del domingo, hecho insólito y que brindaba una oportunidad singular. Esto sin contar el ambiente de rodaje que se vivía en la Semana Santa pasada y las veces que me crucé por mi barrio con el protagonista, Antonio de la Torre, sobretodo en la frutería.

    Varios planteamientos estéticos hacen que sea una pieza original, por ejemplo y más llamativo, la casi ausencia de música. Carece de una banda sonora original tradicional o música incidental, toda la que aparece además de escasa es diegética, es decir, tiene una justificación en pantalla, bien porque la escucha el personaje en la radio o porque la toca una banda visible. Destacan de ese modo los silencios, y los sonidos insignificantes adquieren relevancia. Otro aspecto reseñable es la frialdad del protagonista, una pasmosa flema que transmite un aparente asentimentalismo, llevado a cabo por una interpretación muy contenida o plana, en sentido positivo, que se antoja bastante meritoria por parte de Antonio de la Torre y que le da un toque mucho más enigmático al personaje.


    Aparte de eso, el comienzo es pausado, intrigante e hipnótico y a la vez rotundo e impactante. Eso hace que enganche rápidamente y produzca interés. Pero a medida que avanza, lo poco que sucede se produce con excesiva lentitud y se hace bastante pesada. Cuenta poco en algo menos de dos horas de metraje. Esa mesura interpretativa y linealidad emocional se contagia al espectador y acaba siendo irritante.


    Al final la sensación que da es de una película correctamente dirigida pero algo pretenciosa, con vocación de película de autor, que busca ese gusto intelectual en el que los planos y los silencios alargados son un valor en sí mismo, un poco a lo Isabel Coixet, y que hacen las delicias de los/as gafa-pasta. Seguro que esos aspectos que parecen banales o sin sentido, tienen un simbolismo y un significado muy profundo al cual las mentes enanas no alcanzamos a entender con el simple visionado. Hará falta una reflexión más sesuda o una explicación posterior. Lo realmente cierto es que a veces se agradece otro tipo de cine menos efectista y previsible que el estadounidense pero en muchos de los casos el resultado son casi dos horas de hastío y sopor.


    Para mí lo más positivo de la velada fue la posibilidad de ver in situ al director presentando la película y reencontrarme con el cine Madrigal que tanta nostalgia me produce. Lo hallé mucho mejor de lo que recordaba, y me trajo a la memoria al clásico cine Prytania de Nueva Orleans, que se cita en La Conjura de los Necios. Lo vi más grande, cómodo y lleno de sabor a cine de verdad, de toda la vida. Un clásico de los que, por desgracia, quedan pocos ya en España.


    20/10/2013


    JUSTIN Y LA ESPADA DEL VALOR


    Producción española, o más localmente granadina (Kandor Graphics, dirigida por Manuel Sicilia, nuestro vecino del Zaidín) de la cual podemos sentirnos orgullosos.

    Se trata de una creación magníficamente elaborada y acabada. Cuenta con todos los requisitos que cabrían esperar en un producto animado como este. Impresionante grafismo, personajes correctamente definidos, diálogos divertidos, una música grandilocuente y maravillosamente tópica, excelentes actores de doblaje, así como la participación de una gran estrella, Antonio Banderas. Podría pasar perfectamente por un trabajo realizado en Hollywood. Aunque viéndolo desde otra perspectiva, esa virtud podría suponer su propio defecto. Quizás por nuestro complejo de inferioridad o porque nos miramos demasiado en el espejo norteamericano, creemos que estamos en el buen camino cuando somos capaces de camuflar un filme de este tipo entre los demás estadounidenses. O tal vez lo correcto sea aspirar a eso, obviamente ellos son los mejores en esta industria, pero lo que resulta no destaca precisamente por su originalidad. (Pienso en el anime nipón o en Miyazaki y la Ghibli que tienen su carácter personal y son de una altísima calidad).


    De todo, sin duda, lo que más me llamó la atención fue el mensaje que transmite. No sé si es que yo tengo una visión demasiado simplista de la misma, pero la enseñanza o moraleja no me resultó para nada acertada, más aun teniendo en cuenta que va dirigida a un público infantil. Aquella máxima que siempre nos han enseñado y que recuerdo, por ejemplo, en películas como Indiana Jones y la Última Cruzada de: “la pluma puede más que la espada”, se invierte aquí por completo y resulta que propaga la necesidad de los ejércitos y las armas por encima de las leyes y las normas. Impone la importancia de la fuerza bruta a la del diálogo y el estado de derecho. Me quedo un poco perplejo ante los valores que parece que se desprenden.  Incluso, pensando mal, pude ver alguna que otra pincelada homófoba.


    En conclusión, película entretenida y bien hecha, aunque poco original y con un mensaje bastante desconcertante.


    24/09/2013

    EL LLANERO SOLITARIO


    Son más que sabidos los paralelismos que se establecen entre lo que parece ser esta nueva saga y la de “Piratas del Caribe”, mismo director, productores y planteamiento, así como el alma de éstas que no es otro que el actor y productor Johnny Depp.

    Si en aquella lo que se quería recrear eran los tópicos de las antiguas películas de piratas para darlas a conocer a las nuevas generaciones y hacer llenar los cines también con sus nostálgicos padres y abuelos, en esta pasa lo mismo pero con las del oeste. Se le añade además la añoranza de una antigua serie de televisión norteamericana de los años 50 basada en este personaje y de otra de dibujos animados de los 60 y que en España se emitió en los 80. (Confieso que era uno de mis héroes de la infancia y que lo personificaba en mis mejores cowboys de plástico de Comansi, con su caballo blanco Plata y con el compañero indio incluido).


    El protagonista, Armie Hammer (quien ya hizo un doble papel en “La Red Social”) encarna correctamente al personaje y parece tener buena química con Jonnhy Depp, que aunque hace del nativo Toro, huelga decir que poca gente o nadie ve en él al comanche que representa, sino a él mismo, hecho que particularmente no me molesta en absoluto e incluso diría que le da un toque más cómico aún.


    La película tiene un arranque magnífico, con mucha fuerza y acción trepidante que podría recordar a otras tan frenéticas como las de Indiana Jones. Después entra en una fase un tanto extraña, gusta lo que se ve, todo está bien hecho, lleno de momentos divertidos pero no acaba de entretener del todo y resulta larga, no mantiene ese buen ritmo con el que comienza. El último tramo vuelve a remontar y alcanza el tono inicial. Es además un estudio musical de la obertura de la ópera “Guillermo Tell” de G. Rossini, que tan famosa se hizo ya en la serie de animación y que ha quedado asociado desde entonces con las galopadas del western.


    El aspecto que más me llamó la atención, aparte de la ambientación en general, fue la belleza de los paisajes. Jamás he visto Monument Valley retratado con tantísima belleza y esplendor como en este filme.


    En conclusión, puede ser una buena opción para llevar al cine a los niños y que disfruten con una película del oeste, oportunidad que sí hemos tenido otras generaciones. Es divertida,  heroica y amablemente infantil, aunque ni mucho menos redonda.


    24/08/2013



    ELYSIUM


    Película que desgraciadamente cumple las expectativas previstas. Parte de un planteamiento que, aunque obvio, podría resultar interesante pero no le sacan ningún provecho ni abundan en ello. Acaba siendo una película en la que solo destacan los efectos visuales y en la que hay mamporros a diestro y siniestro.

    Al fin y al cabo tampoco aporta nada novedoso. Elysium, una estación espacial habitada por unos pocos privilegiados ricos y poderosos a distancia lunar, en la que todo es idílico, sin enfermedades, pobreza ni guerras y donde se deja a la tierra para el resto de mortales como un lugar caótico y destruido,  no dista demasiado de la realidad que se vive hoy día y a lo largo de toda la historia de la humanidad, con la única diferencia que estamos un poquito más mezclados aquí abajo.


    De todos modos es un canto al inconformismo, a la igualdad de oportunidades y a la lucha de clases en definitiva, cosa que nunca está de más recordar.


    26/08/2013



    EL HOMBRE DE ACERO


    Al abordar esta película, resulta ineludible establecer un paralelismo entre este “Hombre de Acero” y “El caballero Oscuro”. La misma idea, detrás de la que también está el director y productor Christopher Nolan, de reinventar el personaje dándole un aspecto más tenebroso, atormentado y profundo, con el propósito de instaurar una saga remozada. En el caso de “Batman” esta nueva visión es justificadamente exitosa y sólida pero para “Superman” mi opinión es distinta.

    Análogamente, es inevitable la comparativa con el Superman de Richard Donner protagonizado por el mítico Christopher Reeve, lleno de glamour, brillo, color, elegancia, épica, que reflejaba perfectamente lo que era un héroe, al menos para los ojos de los niños de la época, totalmente definido e interpretado magistralmente por el actor neoyorkino, que le daba el punto justo al personaje, incluso con una agradecida vis cómica. No puedo imaginar otra persona que encarne a un superhéroe de manera más perfecta.


    Sin embargo éste, al que ni siquiera se atreven a llamarle Superman, me resulta un triste, sin alma ni carácter. Incluso no me parece que dé el físico, a pesar de tratarse de un cachas guapito de cara que contará con el beneplácito de todas y todos a los que gusten del género masculino. Ciertamente, su imagen, es más propia de los ideales estéticos contemporáneos pero a mi entender está excesivamente ciclado y hasta me pareció bajito. De todo, lo que considero más irritante es esa falta de carisma. Del traje, también renovado, me llama la atención más que su oscuridad y diseño, la excesiva longitud de la capa.


    En cuanto al guión, se ha hecho una mezcla de las dos primeras películas añadiendo cosas diferentes, como presentar un Clark Kent pescador en lugar de periodista, aunque al final reconduce su vida profesional. La narración no es lineal, sino que está plagada de flashbacks y saltos temporales bruscos. El comienzo resulta largo, como para sentar bien las bases de lo que vendrá en sucesivas entregas y el padre del héroe, interpretado por Russell Crowe adquiere un excesivo protagonismo. El putativo o terrenal, encarnado en este caso por Kevin Costner, es otro triste e incoherente que prefiere que los amiguitos de su hijo mueran ahogados en un río o incluso que él mismo sea absorbido por un tornado con tal de que su vástago no destaque ni llame la atención, vamos, que prefiere que sea un mediocre. La madre adoptiva también tiene lo suyo, se queda como si nada cuando el muchacho le comenta que ya conoce sus orígenes. Eso de que se te aparezca tu padre real muerto de otro planeta como una especie de holograma animado e interactúe contigo debe ser de lo más normal para ellos, pero vamos, que ni siquiera muestra interés en saber cómo. Está claro que se trata de una película de ciencia ficción pero respetemos el pacto narrativo al menos.


    Así mismo aparecen demasiadas naves que difuminan la imagen de película de superhéroes y le da un aspecto más de género galáctico. El ejército estadounidense tiene casi más importancia en las hazañas que el propio protagonista. El villano, sin Lex Luthor de por medio, tampoco me convenció nada.


    Las referencias al mesías bíblico vuelven a estar muy latentes en la propia historia en sí, como es lógico, y en pequeños guiños como los 33 años del héroe o el vuelo vertical en cruz cuando le dicen que tiene que salvar al mundo.


    El asunto musical merece un capítulo aparte. Todos tenemos en nuestra memoria la imponente presencia de la música de John Williams, tan desinhibida y directa aunque tan llena de entresijos magistrales, que se adhería al personaje tan fuertemente como la propia indumentaria de licra del mismo. En este sentido han roto totalmente con esto para dar paso a la música de Hans Zimmer, igual de indiferente y mediocre que el nuevo personaje. Se profesa mucha orquesta sintetizada sin direccionalidad ni brillantez. Solamente se atisba el natural tema de “Así habló Zaratustra” de Richard Strauss, que hace referencia al superhombre nietzschiano, pero utilizado burdamente. Williams también lo citó en su momento de forma clara en uno de sus cortes y luego se sirvió de él para elaborar el tema del héroe de manera sutil, reinventándolo por completo y obteniendo como resultado una de las músicas cinematográficas más deslumbrantes y que ha pasado a formar parte de la historia de la música orquestal.


    La versión del 78, aunque mucho más infantil, me parece muy superior aún con su imagen de tecnología analógica y sus deficientes efectos especiales, que para muchos son objeto de mofa vistos hoy día. A mi entender tiene bastante más encanto. La actual cuenta con un despliegue técnico y de efectos especiales espectaculares, ciertamente más reales y prácticamente perfectos. Los vuelos y la fuerza del personaje se transmiten magníficamente, pero me sigo quedando con la elegancia y la pausa con la que surcaba el cielo Chistopher Reeve.


    Tal vez sea un nostálgico y mi visión esté totalmente distorsionada debido a mi romántica mirada del clásico de los 70, y no es que niegue que vaya a tener su público, incluso que nos sorprendan gratamente en algún futuro episodio, pero esta película para mí ha sido un auténtico fiasco.



    23/06/2013

    Thursday, November 7, 2013

    R3SACÓN


    Después de la brillantísima “Resacón en las Vegas” y una más que acertada “Resacón 2 (Ahora en Tailandia)”, llega esta desconcertante “R3sacón”, que por otro lado no tiene mucho de resacón y rompe bastante con lo anterior, el nombre aquí no tiene demasiado sentido.

    Quizás pensando que la fórmula estaba agotada, han querido ofrecernos otra visión de las peripecias de este disparatado grupo de amigos, pero creo que se han equivocado. Se presenta más bien como una especie de thriller que le hace perder continuidad, credibilidad y lo peor, comicidad, casi no resulta graciosa. Bien es verdad que tiene sus giros inesperados y el hecho de ver de nuevo juntos a estos personajes tiene su atractivo pero, como digo, no han atinado.

    Se me ocurre tal vez que, como culminación de esta trilogía, podrían habernos dejado disfrutar con ellos de una de sus antológicas juergas en “vivo y en directo”, sin reconstrucciones ni visionado de fotos al final, hubiera sido la recompensa a los seguidores de la saga.

    A destacar, por decir algo, el “erótico” encuentro a cargo de una señorita de dudoso atractivo con el loquísimo Zach Galifianakis, no se tocan, solo se miran y hay una piruleta de por medio. La tensión sexual atraviesa la pantalla, pero da más grima que otra cosa.


    Por cierto, no os levantéis cuando salgan los títulos de crédito, la película continúa y es casi lo más divertido de toda la cinta.

    15/06/2013


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